INMERSION EN EL MERIDIAN nivel 2/3
El
Meridian era un velero de dos mástiles en construcción de madera, de unos 35 metros de eslora de principios del
siglo XX.
En sus últimas singladuras y motorizado, se dedicó a transportar turistas que llegaban a Tenerife a visitar las Ballenas Piloto, Delfines y otros Cetáceos presentes en nuestras costas.
Este barco estuvo abandonado durante unos años en el Puerto de Los Cristianos y parece
que durante el transporte al astillero una vía de agua acabó con sus singladuras.
Ahora descansa frente a las costas del Pal- Mar , ente los Cristianos y La punta de Rasca. Se encuentra en posición como si fuera navegando dirección a los Cristianos, sobre un fondo de arena, apoyado sobre su quilla, descansa a 30 metros de profundidad y uno de los mástiles que se encuentra mas elevado, a 18 metros.
Es una inmersión relativamente fácil, pero debido a su profundidad máxima es necesario ser buceador de nivel 2 ( Avanzado o B 2 Estrellas) para acceder a esta inmersión.
Embarcamos en el puerto de Las Galletas en dirección a Los Cristianos, transcurridos 10 minutos llegamos al punto de inmersión, fondeamos y al agua.
La visibilidad y tranquilidad de esta agua hacen que nada mas meter la cabeza en el agua apreciemos la silueta del barco. Al hacer relativamente poco tiempo de su hundimiento, se empieza a apreciar la diferente colonización de especies sésiles que le dan al pecio un aspecto más atractivo. La hélice del buque permanece intacta, semienterrada en la arena, y se empieza a apreciar algo de vida asociada a estos hábitats.
Catalufas, las siempre presentes Fulas y peje verdes, acompañan en nuestra vista a los tamboriles y gallinitas.
En el fondo tapacubos y algún chucho, ratón o cualquiera de las múltiples especies de rayas podemos encontrarlos en esta inmersión.
Estamos seguros que en no mucho tiempo, las morenas que moran cerca, se pasearán por este pecio y probablemente algunas tomen posesión de este nuevo “edificio submarino”
Es posible acceder al interior de la cabina donde aún quedan restos de los controles eléctricos y la base del compás. En la cubierta inferior en popa se descubre el resto del que un día impulsó este pecio por las costas Sureñas de nuestra Isla.
Restos de cabos, arboladura y botavara, descansan en parte sobre la cubierta, que se encuentra en bastante buen estado. En la cubierta de proa en su banda de estribor, hay un boquete de considerable tamaño que la ha hecho desaparecer prácticamente y por el que se puede acceder a la bodega, en los diferentes restos de cabos y variedad de objetos, se amontonan desordenadamente en el fondo, encima de la sentina y por los lados en un perfecto y caótico desorden
Al lado de la cabina y por un portillo, encontramos lo que antaño fue la cocina que conserva todavía un lavabo aún hoy blanco, junto a restos de mesas, barras y alguna nevera. Los ojos de buey siguen en su sitio, mirando para siempre el azul de nuestro Atlántico. Una inmersión agradable y sencilla que seguro agradará a prácticamente todos los amantes de los pecios.